En un mercado legal de total competencia, hoy es posible buscar cientos de abogados en línea en solo unos minutos. Vivimos en un contexto y mundo digital, donde los consumidores legales tienen más opciones que nunca. Por lo tanto, si no te distingues del resto de tus pares, corres el riesgo de perderte en la confusión.

Los abogados que trabajan para una firma no deben confiar únicamente en la marca de ese estudio para avanzar en su carrera. Una empresa establecida con una marca conocida puede ser muy valiosa, pero hay muchas razones por las que también deberías poner atención en posicionar tu propia marca personal:

Las personas contratan abogados más que firmas: la reputación de un estudio de abogados ciertamente ayuda, pero al final del día, los clientes potenciales quieren saber sobre el abogado que los representará y su experiencia. Esto será mucho más fácil de hacer si has creado una marca personal.

Liderazgo: una estrategia de marca efectiva te establece como un líder intelectual en tu área de práctica, lo que te convierte en el abogado al que acudirán, cuando a una persona se le presente un problema legal relacionado a esa especialidad.

Confianza: una marca personal bien desarrollada ayudará a las personas a ver no solo lo que haces bien, sino también por qué lo haces. Esto ayuda a establecer una conexión emocional y a generar confianza con tu público objetivo.

Reconocimiento: al tener una marca bien establecida, obtendrás más respeto y reconocimiento, tanto de tus pares, como de la audiencia a la que quieres llegar.

Captar clientes: cuando tienes una marca personal creada, potenciales clientes tendrán conocimiento sobre ti y de lo que puedes hacer por ellos, lo que hace que sea mucho más fácil captarlos como clientes.

Aumentar los ingresos: si cuidas bien a tus clientes, obtendrás muchas referencias con el tiempo, así como más clientes nuevos, incrementando ganancias.

Top of mind: al tener una marca personal bien establecida, tendrás un mayor control sobre tu carrera legal y podrás transformarte en el primero en la mente de quienes busquen contratar a un abogado.

Por Magdalena Rencoret, socia de REAL Comunicación Legal.

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